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lunes, 15 de junio de 2015

Universiblog: he encontrado mi vocación, la enfermería.

A punto de acabar oficialmente mi primer año de universidad, a falta de cuatro exámenes para ello, puedo decir con la mano en el corazón y con la voz en alto que he encontrado mi vocación.

Me recuerdo hace un año, habiendo acabado la selectividad, esperando la nota de los exámenes y con la cabeza perdida sin saber qué me depararía el futuro en unos meses.
Finalmente el destino eligió por mi y me llevó por el camino que hoy amo con locura, la enfermería.
Lamentablemente, mi nota media de selectividad + bachillerato no fue suficiente para entrar en la universidad pública, pero por suerte había echado la preinscripción en la universidad privada de mi ciudad y... ¡me aceptaron!

Recuerdo pasarme todo el verano haciéndome preguntas sobre la universidad: ¿sería esta la carrera que me gustase? ¿sería mi vocación? ¿estaría preparada para ello? ¿haría amigos?... Mil preguntas y una respuesta conjunta para todas ellas: sí.
El primer día consistió en una breve presentación de lo que iba a ser el curso y el plan de estudios, nos dieron una vuelta por la universidad, aunque yo ya la conocía, y nos enseñaron el aula donde tantas horas, alegrías y penas pasaría.

Llegaron las novatadas y con ellas la incertidumbre de no saber si ir o no, a pesar de que me considero bastante sociable me cuesta bastante entablar conversación con la gente, pero decidí ir y fue la mejor decisión, conocí a un montón de gente, entablé amistad con otra, me reí hasta llorar y me llenaron de diversos restos orgánicos tales como huevos, vinagre, vino, ketchup, mayonesa, harina....

Según pasaba el tiempo hice amistad con un grupo bastante grande de gente, y en concreto con cinco chicas maravillosas. 

Llegó el momento de hacer las prácticas, me tocó el último rotatorio, el peor. No tenía tiempo para casi nada, los finales estaban a dos semanas y teníamos que pasarnos toda la tarde en la residencia... pero mereció la pena. Tuve la suerte, aunque entonces no lo sabía, de que mis primeras prácticas fueron en una residencia asistida, es decir, con personas mayores. Cambié totalmente de opinión, pensaba que la geriatría no me iba a gustar pero he salido enamorada de mis pacientes, de sus días buenos y de sus días malos. 
El primer día fue todo un caos, el primer trabajo que hice fue ayudar a cambiar pañales y a hacer camas. Y es que para llegar a lo más alto y poder mandar hay que empezar desde abajo y aprender con humildad, porque estamos tratando con personas, no con máquinas. 
Me he llevado tirones de pelo, puñetazos varios, insultos, amenazas... pero también mucho amor. Hay que comprender que la mayoría de estas personas tienen enfermedades como demencia o alzheimer, y no se le puede exigir el mismo nivel de cordura, razonamiento y educación que a una persona que no las padezca. He comprendido que siempre hay mil maneras de decir las cosas, y que la mejor es con amor, aunque a veces haya que usar un tono autoritario, hay que aprender a distinguirlo del tono agresivo. He tenido oportunidad de conocer a enfermeras y auxiliares de enfermería maravillosas, que me han enseñado muchísimo, que me animaban con sus anécdotas y experiencias... aunque también las he conocido que son todo lo contrario, me quedo con las buenas.

Acabé las prácticas agotada pero enamorada, he aprendido a apreciar un simple gracias, a tener paciencia y a repetir las cosas mil veces, y cada vez de una manera diferente sin perder las formas. He aprendido a tratar con familiares y pacientes difíciles, y he aprendido la gratitud de otros cuando haces bien tu trabajo poniendo empeño y cariño. He aprendido que con esfuerzo y sacrificio todo se puede lograr. He aprendido que esto no va a ser un trabajo fácil, que me faltarán horas de sueño, que perderé la paciencia, que no tendré horas suficientes en el día, que el pijama se mancha, que los zuecos acaban dando dolor de pies y pesadez de piernas, que los guantes se rompen, que los pacientes pueden agotar y que hay gente con verdadera vocación, amor y pasión por su trabajo. He aprendido lo que es ser enfermera, y he aprendido que quiero ser enfermera. 

Mamá, papá, de mayor voy a ser enfermera, y que Nightingale me ayude a conseguirlo.

domingo, 28 de septiembre de 2014

Universiblog 1: Semana 1 como universtaria.

¡Hola, hola!
Hoy doy por finalizada oficialmente mi primera semana como universitaria y ha sido una de las mejores semanas de mi vida, pese a que ha tenido sus subidas y sus bajadas.
Comienzo por el principio, el primer día...
El primer día me levanté dos horas antes de la presentación para tener tiempo suficiente para salir de casa y aun así salí pillada y con mis padres repitiendo sin parar que iba a llegar tarde el primer día. Yo conocía ya a un chico que iba a estudiar lo mismo así que quedé con él y en ese sentido no estuve tan sola. La presentación es una chorrada, te explican como funciona tu grado y más o menos lo que vas a hacer en primero, si tienes prácticas también te introducen como será. Después de eso nos enseñaron el aula donde damos clase y nos dejaron 'libres'. Ese día comenzamos a conocernos y transcurrió a base de ''Hola, yo soy María, ¿y tú?'' y ¿de dónde eres?...
He de reconocer que casi desde el primer día me he juntado con la misma gente, tengo unas compañeras majisimas y en mi grupito casi todo el mundo somos iguales así que presiento que nos vamos a llevar genial.
Las primeras clases han sido sobre todo de presentación de la asignatura, los profesores, la dinámica del curso y los exámenes aunque ya he dado alguna que otra clase...
En conclusión: yo le tenía  más miedo de lo que  en verdad es, estad tranquilos porque todo el mundo que va está en vuestra misma situación, no conocen a nadie y están empezando la misma etapa desconocida.
Respecto a las novatadas también tenía miedo de que nos hicieran putadas pero tuve la suerte de que no. Fueron geniales, me reí muchísimo, eso sí, llegué a casa llena de huevo, harina, vino, vinagre, kepchup... Un cuadro vamos... Pero me lo pasé muy, muy bien, al principio estuvimos un poco cortados pero en seguida cogimos confianza y al final del día acabamos cantando todos juntos y dando el espectáculo por la mitad de la calle, incluso después salimos novatos y veteranos todos juntos de fiesta. Sin dudarlo una experiencia que yo recomiendo ya que es un bonito recuerdo.
Espero que mi pequeña memoria os haya servido.
Millones de gracias por leer. 
Trillones de besos hiperfresquitos.

domingo, 21 de septiembre de 2014

Universiblog #1 Día Preuniversidad.

Hoy me apetece escribir sobre lo que siento acerca del comienzo de esta nueva etapa en mi vida. Quizá más adelante me atreva a grabarlo en vídeo pero creo que aun no es el momento de ponerme a hablar con la cámara.
Mañana empiezo la universidad (¡¡BIEEN!!) y he de decir que estoy histérica perdida.
Reconozco que llevo un par de semanas ya nerviosa, pero hoy el gusanillo del estómago es insoportable, sé que es una tontería y no sé si a todo el mundo le pasará pero yo estoy como en tres fases:

  1. Primera fase: histeria. Estoy histérica de la vida pero super contenta, no puedo dejar de decirle a todo el mundo ¡MAÑANA EMPIEZO LA UNIVERSIDAD! Y voy dando gritos y saltos de alegría.
  2. Segunda fase: miedo. Me da miedo el no conocer a nadie, perderme por mi universidad, el quedarme sola, no llegar a las clases, que no me guste la carrera, hay tantas cosas que me dan miedo por las que me como la cabeza que en esos momentos lo que hago es ponerme música, parar y respirar.
  3. La tercera fase son... los nervios. Aunque estos me acompañan a lo largo de las dos fases anteriores se hacen más notables. Me pongo nerviosa por todo, duermo fatal y quiero aporrear algo, pero pese a todo estoy feliz.
Empezar en un sitio nuevo no tiene por qué ser malo, es una manera de conocer gente que tiene los mismos gustos que tú y que, sobretodo, está en la misma situación que tú. Ellos también son nuevos y no conocen a nadie, creo, espero.

En realidad mañana no es mi primer día pues solo tenemos la presentación, pero entrar en contacto por primera vez con tanta gente me pone muy nerviosa... No sé cómo estaré cuando me vaya a dormir, pero desde luego tranquila no.

Esta entrada, y las siguientes con respecto a este tema, son un poco diferentes pero simplemente quiero compartir mis sentimientos acerca de la temida universidad y que quede para el recuerdo y que cuando dentro de unos años lea esto diga jolines, pues mira que luego no fue para tanto...

Millones de besos fresquitos.